De Londres a Ámsterdam

Londres, sábado 24 de octubre de 2026, uno de esos días en los cuales mi esposa y yo sentíamos esa necesidad de viajar, pero esta vez lo queríamos hacer de manera diferente algo así como una aventura.

El tiempo pasa rápido y quien otrora era solo un bebé ahora es un adolescente que apunta a mostrar que ya no es un niño. Esta es una clara señal que ya había visto en mi hija mayor, es tiempo de aceptar que el nido pronto dejará de tener ese olor a vida que los niños dan.

Pronto tuvimos el destino y la forma de llegar, esta vez haciendo uso de una IA, apuntamos a un viaje de mochileros en tren, pero esto resultaba muy caro desde Londres, así que optamos por tomar un ferry hasta el puerto de Hague en Holanda.

El ferry toma 7 horas saliendo del puerto de Harwich en UK el cual toma un par de horas en tren desde Londres. Ya teníamos todo calculado para ese día, el plan era simple no usar el carro irnos en tren y al llegar tomar tren para llegar a Ámsterdam donde habíamos reservado una cabina en un bote hotel cerca de la estación central.

Todo parecía estar en su lugar, pero al darnos cuenta del tiempo que se tarda en ferry optamos por viajar ese mismo día en la noche ya que tenía camarotes y podíamos dormir. Mi esposa siempre tiene el mismo problema, como dicen en Venezuela, mata al tigre y luego le tiene miedo al cuero. Así que comenzó a monitorear el trayecto y detectó que el tren estaba cancelado por una tormenta.

La aventura comenzó mas temprano de lo esperado. Viendo nuestras opciones, decidimos tomar el carro y viajar al puerto, dejando este en el estacionamiento del muelle. Hasta aquí todo bien, luego algunos por menores con el ferry, pero igualmente zarpamos con un pequeño retraso.

Llegamos a Holanda y al Salir del edificio de la empresa naviera, nos tomó de sorpresa un viento que casi nos ponía a volar, igualmente salimos en búsqueda del metro vía la estación de trenes del lugar y desde allí a Ámsterdam.

La ciudad nos resultó mas agradable que la primera vez que la visitamos, igual el clima no ayudaba, pero la aventura estaba servida. Una cosa para resaltar es el sistema de trenes de Holanda, basta con pasar a través de las compuertas con una tarjeta de crédito y luego ir al anden donde pasa el tren que quieres para realizar un viaje, nada de reservaciones ni compra de tickets.

Al llegar la noche buscamos el bote hotel y cuando llegamos entendimos porque era tan barato. Igual era una aventura y yo parecía un niño buscando un barco pirata mientras mi esposa y mi hijo me miraban sin saber si yo tenía remedio.

Nos fuimos al camarote de 6m2 con dos literas, tanto mi esposa como yo en las camas de abajo mientras mi hijo en una de las de arriba. Mi esposa no podía dormir pensando que su muchacho se le podía caer. Yo ya estaba conversando con Morfeo, cuando una alarma de humo se activó en ese momento mi hijo salto de la cama medio dormido y fue en ese instante que entendió que la gravedad existe. Mi esposa pegó un grito al ver volar hacia abajo a su hijo y se lanzo encima de él buscando algo roto, pero mi hijo es tozudo y por suerte no rompió nada, solo la salida y el frio lo detuvieron en su carrera, yo luego de entender que pasaba comencé a mirar y como no había nada inusual como fuego o agua, me limité a preguntar que pasaba al resto de los huéspedes. Al rato apareció el encargado maldiciendo a uno de los huéspedes por haber fumado en el cuarto cuando había no solo avisos por todas partes sino por ser esto prohibido desde hace décadas en Europa el fumar en áreas cerradas.

No mucho que decir, pero esto me clarifico lo que significa no ser de por aquí y no entender que sus reglas no se aplican en todo el mundo, por ejemplo, la de fumar en lugares cerrados.

Al día siguiente al ir por un desayuno le comenté a mi hijo, por lo visto estas atento a salir de cualquier situación peligrosa y él me dijo: que él estaba preparado para sobrevivir, yo solo le acoté que solo estaba preparado para correr, pero dudo mucho que sobrevivir se puede lograr sin pensar antes de salir corriendo. Mientras mi esposa se la pasó toda la mañana haciéndole preguntas para saber que no tenía un daño cerebral, a lo que yo acoté que no perdiera el tiempo que el daño ya lo tenía. El chiste no le causó ninguna gracias.

Esa tarde, tren para Harlem donde nos hospedamos en un hotel y luego de recorrer el pueblo nos fuimos a cenar. Al día siguiente un último recorrido para luego viajar en tren a Roterdam donde nos hospedamos en un hostal, nada mas entramos, nos dimos cuenta de que no nacimos para ser pobres. Mi esposa no se animaba a dormir y menos quitarse la ropa. Así que nos fuimos al mercado y allí entre conversaciones y una buena cerveza, nos hicimos una pregunta, seria posible adelantar el viaje de mañana a Londres, cosa que mi esposa hizo pagando un pequeño pago, pero asegurándose de no dormir esa noche con ninguna mala pulga.

Esa noche nos despedimos de Holanda, pese a cualquier inconveniente, este viaje estuvo lleno de aventuras y de lugares encantadores en cada ciudad o pueblo que visitamos. Cada uno con una vida propia, llena de luces y calles llenas de negocios y mercados abiertos, una dinámica que te hace sentir vivo.

Aprendí también que la próxima vez que me invente una aventura como esta me voy solo y aunque les voy a extrañar, prefiero que ellos se sientan seguros y a su gusto, yo en cambio solo sueño con ver mas allá de donde mi área de confort me permite, salir de la cueva de Platón para ver el mundo tal cual es y no como me lo quieren pintar en Disneylandia. El mundo real es mas bello que las sombras de esos lugares y su gente con todo y sus diferencias son reales y están vivos.