
Recientemente mi esposa y yo celebramos nuestro aniversario de bodas. Para variar nuestras celebraciones esta vez decidimos ir a ver el musical “Moulin Rouge” acá en Londres. Cosa que le había sugerido dado que el tema lo conocemos y a ambos nos gusta su música.
Esta tragedia moderna nos pasea por una verdad que raramente entendemos y que fue cantada por Nat King Cole en su canción “Nature Boy”: “The greatest thing you’ll ever learn is just to love and be loved in return”: Lo podríamos traducir como: Lo más grande que jamás aprenderás es simplemente amar y ser amado a cambio. Cambiaria ese “a cambio” por devuelta. Pero eso se los dejo a su entender de lo que el amor significa para cada uno de nosotros.
Todavía oigo cada una de esas tontas canciones de amor en mi cabeza y más aún esa alegría de vivir de quienes viven fuera de lo socialmente aceptado y más aun en estos tiempos. Como nos recuerda el personaje de Harold Zidler, el presentador haciendo un juego de palabras en inglés: “Because you Kan, Kan” (Porqué tú puedes) haciendo una alegoría a ese baile tan alegre de un burdel en Paris. Nosotros en Suramérica tenemos nuestro Carnaval y que mejor que oír a Chico Buarque cantando A Banda, nada como ver esa banda pasar cantando cosas de amor.
Esta historia es un triángulo de amor entre Christian, Satine y El Duque, donde el amor es representado por Christian y Satin y El Duque es el personaje odioso que como un niño se interpone entre ellos y su felicidad. Hasta aquí una telenovela más, otra historia de amor al más puro estilo de Corin Tellado o de Barbara Cartland en versión anglosajona. Ambas fueron autoras increíblemente prolíficas de novelas románticas ligeras. Para mi gusto, estaban lejos de escribir sobre el amor y este musical así me lo parecía gracias a la versión cinematográfica dirigida por Baz Luhrmann, donde El Duque era solo un pusilánime personaje y el amor solo una historia adolescente, un vino joven que aún carece de ese carácter que la madures otorga.
En el momento en que El Duque le ofrece a Satin villas y castillos a cambio de lo único que no tenía de ella, su corazón. Y fue entonces que la historia cambió para mí. Fue entonces que entendí que el personaje de El Duque nunca había sido amado, su vida había solo sido llenada con juguetes, juguetes vacíos de alma, de aquello que todos más buscamos, el amor.
La escritora Mary Shelley en su obra Frankenstein, nos relata a un hombre que queriendo jugar a Dios, crea una criatura a quien condenaría a la eternidad en soledad y este solo buscaba el amor en el reconocimiento de su creador.
Y como no podría ser de otra forma, pues quienes se presentaban como revolucionarios que promovían los ideales de la bohemia a través del arte y la libertad al vivir bajo 4 pilares: La Verdad, la Belleza, la Libertad y el Amor (Truth, Beauty, Freedom, Love). Solo usaban al Duque para llegar a su mundo idílico.
Esa sensación que se tiene cuando visitas un país donde lejos de ver su cultura y su gente, te encuentras con personas mendigando por tu dinero y por truhanes para quienes eres solo un tonto útil del cual se puede sacar tu dinero a toda costa.
El personaje Toulouse-Lautrec, un pintor aristocrático francés quien se había enamorado de Satin y nunca fue correspondido, la utilizaría a ella para lograr su revolución. Esto no tiene nada de político, es solo una forma de también ver cómo es la naturaleza humana pues en ella todas esas ideas que alguna vez se desarrollaron en la región de la bohemia, donde intelectuales, pensadores y artistas escaparon del control social impuesto por el vaticano donde cualquier hereje era quemado. Entendiendo a un hereje como un libre pensador, es alguien que puede elegir.
Fue aquí, donde entendí mejor al musical, lejos de las interpretaciones de sus directores y me sentí más cercano a Nat King Cole.
Puedo ver como muchas parejas sucumbieron a la sociedad y pocas se irguieron para defender el amor, el sentimiento y la energía más poderosa del universo.
Mi esposa y yo tornamos a casa y se nos podía ver aun sonriendo, pues lejos de quedarnos ver la banda pasar nos fuimos cantando con ella.
